Lo que no tendremos si Dios nos aviva

Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandecerá la luz, es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo. Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la extraordinaria grandeza del poder sea de Dios y no de nosotros.
Afligidos en todo, pero no agobiados; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos; llevando siempre en el cuerpo por todas partes la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.
(2 Corintios 4: 6-10)

Hoy venía en el coche y este versículo resonaba en mi mente. La verdad es que ha sido un día movido en el trabajo y he salido algo angustiado. Es de esos momentos en los que crees estar al límite, que piensas que no aguantas más, esos momentos en los que te gustaría huir de la angustía y la frustración pero te encuentras atrapado sin salida. Mientras tanto me ha consolado muchisimo recordar este versículo: “Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la extraordinaria grandeza del poder sea de Dios y no de nosotros”.

Esto me ha hecho pensar en que si a Dios le place avivarnos, cambiar el estado de nuestros corazones y regalarnos conocerle de forma más profunda, viva, real y poderosa que en los momentos actuales… habrá cosas que no cambiarán.

Me explico, cuando pensamos en un avivamiento, a causa de nuestra naturaleza de pecado, solemos fantasear con un cielo en la tierra. Imaginamos que un avivamiento supondrá que viviremos libres de las frustraciones que hoy nos acompañan, que nos desprenderemos de los sufrimientos que nos afligen, que cambiará nuestra vida de un modo idealizado. Con ello no quiero decir que sea malo idealizar lo espiritual, no hay cosa que me duela más que el hecho de que se rebaje el Evangelio y Su alcance espiritual por un mal llamado “realismo”. No pretendo hacer tal llamado al “realismo-cultural-cristiano-de-nuestros-tiempos”, ¡no! Lo que quiero decir, es que el idealismo que podemos sugerir nosotros está muy distorsionado respecto al idealismo de Dios.

Si llega un avivamiento, porque así Dios le place dárnoslo, seremos afligidos, perseguidos, quedaremos perplejos ante ciertas acciones que recibiremos en nuestra contra hasta ser derribados. Hasta tal punto esto es así que llegaremos a llevar por todas partes la muerte de Jesús.

Acordaos de la palabra que yo os dije: ‘Un siervo no es mayor que su señor.’ Si me persiguieron a mí, también os perseguirán a vosotros; si guardaron mi palabra, también guardarán la vuestra.” (Juan 15:20).

La vida cristiana viva y auténtica tiene sus precios, no es un precio con el que se consiga pagar el cielo, ni siquiera es un precio con el que se pueda pagar el recibir la Gracia y la Misericordia de Dios. Simplemente son consecuencias de vivir cerca de Dios y de obedecerle. Al hacerlo, recibimos las reacciones de los que Le odian.

¿Por qué actualmente hay muy poco o nada de esto en la sociedad occidental? Cada creyente hemos ido cediendo puntos importantes del Evangelio, hemos ido privándonos de la auténtica relación con Dios, hemos renunciado a ser obedientes y a andar en el Espíritu, hemos perdido la contemplación, reflexión y meditación de la Gloria de Cristo (ya sea en Su Humillación como en Su Exaltación)…

¿Con qué hemos llenado ese vacío? Hemos creado una micro-sociedad de cultura evangelica, en ella llevamos a cabo nuestros rituales (ya sean rígidos o exuberantes, doctrinalmente exactos o llenos de un poder que se proclama mucho pero que brilla por su ausencia).

Estoy siendo duro, pero entiende que estas palabras son exhortación y enseñanza para mi mismo en primer lugar, son pensamientos que Dios ha ido poniendo en mi mente y corazón durante los últimos días, no para que los comparta principalmente, sino para mí en primer lugar. Así que si mis palabras son duras, lo son para mí mismo, pero no juzguéis si son duras o blandas, sino si son verdad o mentira.

Un avivamiento no nos librará de lo humano, no nos privará de enfermedades, problemas, sufrimientos, angustias, frustraciones, angustias, ¡NO!… pero pondrá a Dios en Su Lugar en nuestras vidas, será nuestro Tesoro, no uno de nuestros tesoros, sino EL TESORO… y si, en vasos de barro.

Para ser más exactos, ¿Cuál dice Pablo que es el tesoro? Que Dios resplandezca en nuestros corazones. “Pues Dios, que dijo que de las tinieblas resplandecerá la luz, es el que ha resplandecido en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Cristo”.

Fue así para los apóstoles y lo será para nosotros si a Dios le place.

posted 1 year ago | Permatime

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