Hablando con un heroínomano
Hoy, una vez más, alguien me ha hablado muy bien de la Asociación Reto, otra vez alguien que hablaba por propia experiencia, y que había estado en un Centro de Desintoxicación gestionado por esta Asociación.
El chico hace cinco días sufrió una sobredosis que viví en primer plano, cosa que fue muy impactante para mi, y me hizo ver la Soberanía de Dios moviendo a las personas (de forma inconsciente –claro- para ellas) para que la vida física de ese chico no llegase a su fin.
Al chico lo encontramos casualmente mi compañera y yo en el último aliento. Hacia media hora lo habíamos percibido englobado, tanto que se le hacía tarea difícil mantenerse firme comiendo en la mesa. Ya cuando estábamos terminando el turno, la compañera me comentó de ir a echarle una ojeada al chico “por si acaso”. ¡La cuestión es que llegamos en el momento indicado!
Después se dieron algunas coincidencias más que propiciaron que la reanimación cardíaca y el boca a boca fuesen un éxito, y que posteriormente se le inyectase lo que llamaré vulgarmente como “el antídoto de la heroína” (lo llamo así no porque suene más poético sino porque no recuerdo el nombre del medicamento en sí).
El chico volvió a la vida, y un día después volvió al centro ¡¡¡vivito y coleando!!! Pero conmocionado e impactado por saber que había estado al borde de la muerte. Yo ahora recuerdo que el día de su vuelta, le dije (por el impacto que había causado en mi el ver que Dios había movido las fichas necesarias para que esa vida no llegase a su fin en ese momento): “una vida no se va si Dios no quiere, y Dios no ha querido que la tuya se vaya todavía”.
Supongo yo que el haberle dicho eso le habrá animado hoy a hablarme de su experiencia en RETO y con Dios. El chico desea volver a RETO ahora, pero en estos momentos no tiene la libertad de elegir, en estos momentos el rito del papeleo y el papel de psiquiatra y las instituciones se interponen en su deseo de buscar una salida que sabe que le es posible…
Me ha gustado mucho lo que me ha explicado de RETO, sobretodo que el enfoque de esta Asociación está centrado en el Evangelio. En ese lugar una cosa está clara, ayudan a la gente a salir de la droga y les anuncian el Evangelio. Me choca por ejemplo que nada más entrar se les prive hasta del tabaco, cuando para una persona que ha de dejar otra adicción de mayor calibre como pueda ser la heroína sumarle el tema del tabaco puede ser algo que desborde, pero está clara una cosa ¡funciona! La gente sale contenta, y si recaen, quieren volver (ya es la segunda persona que encuentro en esta situación con la misma opinión y el mismo deseo). Otro punto que encuentro muy bueno es que las personas siempre van acompañadas, no están solos, siempre van de dos en dos, por lo que una recaída o tropiezo en RETO se hace tarea difícil. Sin duda es bueno en momentos de duda o de impulso el tener a alguien de apoyo, ayuda y que nos vigile un poco. Y por último me ha gustado que si vives en Barcelona, te mandan a otro lugar de España, por ejemplo Santander. Eso creo que es algo muy positivo para salir de rutinas y entornos viciados, además de impedir, en un primer momento (que es el más difícil) saber dónde conseguir droga.
Pero el ver que las dos últimas personas que he conocido que han salido de la droga y han recaído tras estar en Reto, que ambas tienen una semilla reconocible de arrepentimiento y de conocimiento de Jesucristo, pero que viven sin esperanza y desamparados en este momento, me ha hecho pensar en que hay una carencia en un servicio cristiano para la gente que sale de RETO rehabilitada y nacida de nuevo. Y esto no es una función especifica que le corresponda a RETO, pues ellos hacen su función con excelencia, pero es evidente que no se puede abarcar todo, y en el caso de esta Asociación o otras con funciones similares sería desbordante pretender ir más allá de la desintoxicación, rehabilitación y reinserción.
¿Pero qué sucede con esa gente que cumple con todas las fases en Reto y otros centros? ¿Cómo están pasados 3 o 5 años? Muchos vuelven a la droga, quedan desamparados, rechazados y volviendo al lugar donde se sienten importantes. Muchos se rinden y se dejan hundir en sus propias profundidades. En la segunda fase, después de haber salido, uno ya no se deja engañar pensando que vive una experiencia (con la droga) que los demás desconocen, uno ya no piensa que la gente se alarma innecesariamente y que exagera, uno ya no piensa que controla la situación… Uno se rinde ante lo que piensa que es su maldito destino, uno se deja derrumbar ante lo que cree que forma parte de su destruida identidad.
Es por ello que es necesario que ese lugar que hoy está vacío es necesario que sea ocupado por la Iglesia. ¡Si! ¡Esa es una función que le toca a la Iglesia!
¡No! ¡No estoy llamando a ninguna institución a que se mueva en esas reuniones en las que se juega a ser políticos en un entorno que se tiene al alcance de la mano! ¡Es algo que te toca a ti! ¡Es algo que me toca a mí! ¡Es algo que le toca al Cuerpo de Cristo como conjunto!
La Iglesia debería ser acogida para estas personas cuando salen, en la que hubiera personas encargadas de hacer de apoyo y seguimiento de estos chicos y chicas que han conocido a Dios, que necesitan leche espiritual (como diría Pablo) y que tendrán momentos de problemas y dificultades en los que el instinto les llevará a pensar en la salida rápida (la droga). Es por ello que estas personas deberían ser discipuladas, no siguiendo cuadernos de discipulado con 20 lecciones académicas, sino con mucha oración, discernimiento, amor, escucha y enseñanza de la Palabra.
¡Que Dios mueva nuestros corazones a amar a estas personas! (A los mismos que la sociedad tiene por escoria y basura)
Enlace: Asociación Reto
posted 1 year ago | Permatime
